viernes 2 de julio de 2010

Mi cabeza y yo

Aquella puerta se quedó estática. Dejaba pasar la luz justa para demostrar que era de día, pero no la suficiente para alumbrar mi pecado. No sé si eran las doce o las seis y media. Quizás el día acababa de comenzar, para esas almas que deambulan por las calles de la gran ciudad donde me encuentro. No lo sé, pero lo mejor de todo, es que no me importa. Puede que tenga la desgracia de sentirme bien tal y como estoy, o que estar, de algún modo, ya es suficiente condena.
Total, que seran las horas que sean, estoy aquí sólo, medio a oscuras, sin nada que llevarme a la boca, ni un triste pezón, y no me imagino cómo debe estar afectándote a ti que lo tienes todo y no has de esperar nada de nadie. Quizás sea demasiado optimista en mi situación, un poco de mano dura tal vez no esté de más. Me gustaría merecerme algo así, porque no tendría razón de por qué no estar mal, tan mal como me siento. No sé si eran las doce o las seis y media y aquí estábamos mi cabeza y yo.

1 comentarios:

Yvis Alú dijo...

me hiciste recordar que ayer necesite algo duro ... y encontré algo liviano
deberías reponerte pues aun tienes la cabeza imagina si la perdieras .. y andarías como yo intentando reponerte .. buscando en la av. y tal vez en jirones o en una cama con sabanas blancas ... preguntándote donde demonios deje mi cabeza!:D

saludos .. tus escritos son un pan si creyera en DIOS diria tus escritos son una pan de DIOS.

te espero en mi blog!